Tratamiento de la hepatitis B: Interferones
Los interferones actúan reforzando el sistema inmunitario del organismo para combatir el virus de la hepatitis B. Se administran en forma de inyección. En ocasiones, el interferón para el tratamiento de la hepatitis B debe administrarse varias veces a la semana.1
En algunas personas los interferones pueden causar una depresión grave.2 Otros efectos secundarios son cansancio, diarrea, náuseas, vómitos y dolor de estómago.3 Los interferones también pueden causar mareos, dolores en las articulaciones, erupciones cutáneas y pérdida del cabello.4 Este tratamiento contra la hepatitis B también puede provocarle mucho cansancio debido a un trastorno llamado anemia que consiste en una disminución del número de glóbulos rojos.5



















