
La hepatitis B es una de las enfermedades infecciosas más comunes en el mundo.
Esta enfermedad, causada por el virus de la hepatitis B, afecta al hígado y se transmite de una persona a otra a través de la sangre y de otros fluidos corporales.
Las infecciones por el virus de la hepatitis B pueden ser agudas o crónicas. La hepatitis B aguda puede durar desde unas pocas semanas hasta varios meses y el afectado podría recuperarse por sí mismo. La hepatitis B crónica puede prolongarse toda la vida y provocar enfermedades hepáticas graves, como el cáncer de hígado.
Existen aproximadamente 350 millones de personas infectadas con hepatitis B crónica(1) en todo el mundo, de las cuales entre el 15 y el 25 por ciento morirán a causa de una enfermedad hepática.(2) Es imprescindible que las personas con hepatitis B crónica o con riesgo de contraerla se sometan a un análisis de sangre para la hepatitis B.
Aunque la hepatitis B crónica no puede curarse, existen tratamientos que puedan ayudar a controlarla.