La Hepatitis B y su hígado
El hígado es uno de los órganos más importantes y de mayor tamaño del cuerpo. Su función es mantener el organismo limpio y sano. Como parte del aparato digestivo, el hígado proporciona energía, mejora la filtración y almacena elementos básicos para el cuerpo. Puede realizar más de 500 funciones y entre las más importantes se incluyen:
- Convertir el azúcar, la grasa y las proteínas en energía1
- Combatir las infecciones2
- Filtrar y desechar los productos y sustancias tóxicas de la sangre2.
- Almacenar vitaminas, azúcar y minerales2
- Producir sustancias necesarias para coagular la sangre cuando se produce un corte o herida3
- Producir la bilis para digerir la comida2.
El hígado es cuatro veces más grande que lo que se necesita para sobrevivir y es el único órgano interno que puede regenerarse. Está formado por millones de células llamadas hepatocitos4.
Cuando una persona está infectada por la hepatitis B crónica, el virus se multiplica y ataca al hígado lentamente. Esto puede provocar fibrosis (acumulación excesiva de tejido cicatrizado en el hígado) o cirrosis, que afectan a la capacidad que tiene este órgano para funcionar y regenerarse5. La mayoría de las personas afectadas no muestran ningún o síntoma, por lo que pueden vivir durante muchos años sin saber que están infectados. Cuando no se diagnostica ni se trata la enfermedad, el virus de la hepatitis B puede causar graves complicaciones y llegar a provocar, incluso, un cáncer de hígado y la muerte del paciente.



















